The Original Roberto's Mexican Foods

La Bonita

La Bonita

 

Was established in 1968. La Bonita is Las Cruces, NM most popular Corn Tortilla and Corn Tostadas and is readily available at Roberto’s Mexican Restaurant and throughout the Las Cruces Area and can be shipped anywhere in the country. Located at 1244 W Picacho Ave, Las Cruces NM.

Estimado Por Su Gran Caridad by Tu Revista Magazine

Recuerda el día que, con determinación, entró a pedirle trabajo al Señor Oliver, quien tenía una tortillería en Mesilla. El jovencito sabía dos cosas: que tenía las ganas de trabajar y que tendría que mentir al decir que tenía los 16 años de edad requeridos para hacerlo.

El Señor Oliver, aunque no le creyó, le pidió que se lo comprobara. Como prueba de sus habilidades, tenía que tener la fuerza y técnica para levantar diecinueve costales que pesaban cien libras cada uno. Uno por uno, tendría que cargar cada costal al área donde se abrían y después distribuir el contenido por la mitad en dos diferentes tinacos.

El joven sacó el peine que cargaba en el bolsillo del pantalón y empezó a trabajar. Claro que no fue para peinarse, sino que utilizaba los dientes del peine para separar los hilos que sellaban el costal. Oliver jamás había visto esto. Cuando iba por el cuarto costal, Oliver le dijo, “Oye, para ahí, muchacho. ¿Cómo le haces? ¿Me enseñas?”.

El Señor Oliver quedó maravillado al notar que con este método no se rompía el costal. Usualmente se usaba el cuchillo para abrirlos, pero se arruinaba el costal. Ahora, se podría ahorrar mucho dinero y podría usarse la manta del costal para muchas otras cosas. Así que, a sus 13 años de edad, el adolescente demostró su audacia, fuerza y ganas de superarse. De esa manera empezó su larga y fructífera trayectoria de 15 años con su patrón, Martin Oliver.

La verdad es que el jovencito había empezado a trabajar desde muy pequeño. Durante la década de 1940, recuerda que en su familia ellos mismos sembraban su comida. Fueron un total de trece hijos y los mayores y los de en medio, como él, ayudaban en el rancho con el sembradío de maíz, chile, tomate y papas, entre otros. Además, también criaban becerros, cerdos y caballos. Desde su niñez, el trabajo forjó gran parte de su existir.

Cada uno ayudaba en algo y el joven se encargaba de cocinar el maíz. Su madre le enseñó cómo preparar el maíz para las tortillas. Primero, tenía que hervir el agua y echar la cal para quitar el pellejo al maíz. Luego pasaba el nixtamal por el molinillo que su mamá le regaló. Recuerda cuando sus hermanas y su mamá hablaban de los ingredientes para las recetas y él, parando oreja, iba aprendiendo cómo cocinar. Esto terminaría ayudándole mucho en su futuro.

Lamentablemente, a los 10 años murió su madre y de ahí en adelante tuvo que empezar a trabajar no nada más para alimentar a la familia sino también para ganar dinero. La ausencia de su mamá lo hizo madurar, cada quien tenía que ver por sí mismo. Además, el joven tenía que ayudar a criar a sus hermanos más chicos, pues el bebé apenas tenía ocho meses y el otro sólo tres años. Durante sus últimos años de primaria, se levantaba a las dos de la mañana para ir a trabajar en la lechería cercana y después se iba a la escuela. Los veranos que siguieron también fueron difíciles, ya que sus vacaciones fueron a las piscas de tomate o nuez en California.

Aparte de haber laborado en el campo, el joven también trabajó con su padre en la construcción. Su padre le decía, “Está en uno mismo hacer lo mejor, con la mente y el corazón”. Hoy el joven recuerda a su padre como alguien que no les dejó fortuna pero sí les enseñó a trabajar. A pesar de que su papá no fue a la escuela, tenía mucha sabiduría. Él decía, “Hay que hacerlo y hay que hacerlo bien, si no, no haga nada”. Por estas enseñanzas fue que ese jovencito pudo demostrarle al Señor Oliver sus capacidades para ser contratado y empezar a desarrollar su futuro.

No sólo fue trabajador, sino que también sobresalió en el deporte. Le gustaba el básquetbol y correr así como el atletismo de pista y campo (track and field). Su entrenador, Dick Apodaca, recuerda el día en que compitió en una de las más reñidas competencias, durante su último año de escuela secundaria en Mesilla. El entrenador, al darse cuenta que los tenis que usaba le quedaban chicos, pidió unos prestados a su sobrino Jerry Apodaca (anterior Gobernador de NM). Por cierto, le quedaron a la medida perfecta que hasta parecía que iba volando. Fue de esa manera que ganó el primer lugar en la competencia en todo el condado de Doña Ana. En 1957, el joven formó parte de la primera generación que se graduó de la preparatoria Las Cruces High School.

Así pasaron los años y el joven siguió trabajando con Oliver, hasta que se retiró su maestro y patrón y el negocio adquirió nuevos dueños. Pero bien dice el dicho, “No hay ningún mal, que por bien no venga”. Meses después logró abrir su propio negocio. Con mucho trabajo, un tobillo roto (es otra historia) y con esfuerzo emprendedor, fue inspirado por su esposa y abrió La Bonita Mexican Foods en 1968.

“Creo en Dios. Creo que a Dios, lo que uno le pide, no te lo concede luego, luego; sino cuando uno lo merece,” dice el joven. Con el paso del tiempo creció el negocio y en 1977 cambió el nombre al que actualmente lleva: NM Mexican Foods. Gracias a la Señora Tomasita, quien le vendió la propiedad adjunta a él, logro expandir su negocio que hasta hoy sigue establecido en el mismo lugar.

Actualmente, este jovencito convertido en un hombre bien trabajado, aún sigue atendiendo su negocio, en el que también sus hijos laboran. Le da gusto verlos salir adelante con sus propias familias. Cuenta que lo que le da satisfacción es saber que de ahí sale para que sus “retoños” sigan con sus estudios y poder ayudar a las escuelas o iglesias sin importar la denominación.

Entre sus logros está su unión con el comité de la fiesta “Día del Vaquero”, que en realidad no fue de mucho éxito. Uno de los miembros sugirió cambiar el nombre de la fiesta en 1980 al que actualmente lleva y que desde entonces empezó lo que es hoy en día la “Whole Enchilada Fiesta”. Sin duda, su esfuerzo, amor al trabajo y amor a esta comunidad es lo que lo ha llevado a establecer su nombre en Las Cruces. Es estimado y conocido por su gran caridad, generosidad y su deliciosa comida en el restaurante Roberto’s Mexican Food. El es el Señor Roberto V. Estrada.